El Campanillero

Sin duda, la figura más representativa de la Semana Santa de Archidona es la del campanillero: un grupo de hermanos que – con el acompasado y rítmico sonido de estos instrumentos – encabezan las distintas procesiones. Sus orígenes se vinculan a la leyenda de una congregación de ermitaños que – en el siglo XVI – cada Viernes Santo acudían desde un paraje cercano a la localidad haciendo sonar campanas.

Las más antiguas que se conservan pertenecen a la Cofradía de la Humildad, y hoy día todas las cofradías mantienen esta sección. Los campanilleros visten túnicas, y escapularios (receptáculos plateados con las imágenes de sus titulares).

El Apostolado

Una de las señas de identidad de nuestra Semana Santa que aún conservan cuatro cofradías es el Apostolado: una sección compuesta por doce miembros, con el rostro cubierto y ataviados con túnicas, sandalias, cinturones de esparto y coronas de espinas, que portan una cruz a hombros con el nombre de un apóstol inscrito.

A cargo del grupo se sitúa el Sampedro y un ayudante, el San Matías (ambos sin cruz). Dentro de la propia procesión, el apostolado lleva a cabo un completo ritual; así, en la “huía”, los componentes de la sección dejan su lugar simbolizando el abandono de Cristo por sus primeros discípulos.

El Apostolado es una sección que está presente en las siguientes cofradías: (por orden según dia de salida) Cofradía del Huerto, Cofradía del Nazareno, Archicofradía del Dulce Nombre y en la Cofradía de la Humildad.

Además, los apóstoles asisten – rodilla en tierra- a la escenificación de las tres caídas de Jesús, a la vez que se escuchan tres toques de una trompeta (Archicofradía del Dulce Nombre) o la singular y ronca zumba (Cofradía de la Humildad).

La “Embajá” del Ángel

La “Embajá” del Ángel de la Cofradía del Huerto es una representación sacra del momento evangélico en que un ángel reconforta a Jesús en el Huerto de los Olivos: en cada Miércoles Santo en la Iglesia de la Victoria, justo antes de la procesión, un niño vestido de angelito desde un balcón adornado recita con peculiar entonación una serie de versos que anuncian la Pasión y Muerte de Cristo. Otras representaciones similares que se celebraban desde el barroco eran los Sermones “de madrugá” y “del Descendimiento”.

La Zumba

Conforma uno de los enseres más pintorescos de nuestra Semana Santa, la Zumba es un instrumento musical ancestral de unos aproximadamente tres metros de longitud y con forma tronco cónica, estructuralmente realizada en madera y forrada de cuero, sobre la misma tiene aplicadas representaciones pictóricas de la cruz, el sol y el emblema dominico. El sonido emitido por este enorme instrumento es de timbre ronco y destemplado.

La leyenda nos relata que este instrumento era tocado cada Viernes Santo por los hermanos eremitas del Contarín (zona próxima a Archidona dónde habitaban) anunciando la llegada del Señor al pueblo de Archidona. En la actualidad la zumba es portada por tres hermanos durante la procesión y se utiliza para marcas las “caidas”, que son tres, a lo largo del recorrido, una vez se hace sonar la gente se arrodilla y reza en silencio.

Sermón del Descendimiento

Cada Viernes Santo, tras la celebración de los Santos Oficios que preside el Stmo. Cristo del Descendimiento crucificado, la Archicofradía de la Soledad escenifica el traslado del Señor desde la cruz hasta el sepulcro. La imagen es descolgada de la cruz por unos hermanos y portado en una sábana hasta ser depositado en el sepulcro, formándose una procesión claustral con un alto contenido emotivo dado el silencio y la solemnidad con que se realiza.